lunes, 27 de junio de 2016




DESDE QUE TE CONOZCO



Desde que te conozco


me tiembla el pulso al escribir mi nombre.

Desde que te conozco

tengo mi corazón asegurado a todo riesgo.

Desde que te conozco

me como la vida a suspiros,

y vuelan cometas

donde ayer había plomo y anzuelos.

Mirarte es ver mi futuro en capítulos.



Todo esto ocurre desde que te conozco,

porque antes de conocerte

vivía cada día esperando la noche siguiente,

entraba en algunos cuerpos

buscando la puerta de salida,

y a diario me daba de ostias con mi pasado.



Viviendo deprisa, perdí mucho tiempo,

y entre el humo de mi propia sombra

era imposible mirar con claridad a ninguna mujer.

Fui un hombre de paso

en medio de ningún lugar.



No sé de que manera entraste

porque yo no abrí ninguna puerta,

mis candados estaban cerrados,

y aunque en mi memoria

hacia menos frío que en tu vida

derretiste con tu vientre

el iceberg de mi cama.

Me cacheaste el alma con la mirada

y con las manos en voz baja

me quitaste de encima la tristeza



Desde que te conozco tengo alas,

porque tú me enseñaste como usarlas.


Diejo Ojeda
(pertenece al libro Mi chica revolucionaria)

viernes, 15 de abril de 2016

Apunto al lugar mas duro del muro que me rodea, no trato de esquivarlo. Lo golpeo de frente, con toda la pasión que me enciende y me mantiene vivo. Sabiendo que no va a caerse, sabiendo que voy a sangrar, y con los puños rojos y el alma herida le grito. “A cada golpe que te doy, te aprendo, y cuando finalmente haya alcanzado la sabiduría, no va a hacer falta golpearte para vencerte”
En la práctica, la teoría es otra.
No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño, recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.