HUMBERTO MATURANA. EL ENTENDIEMIENTO Y LA PRÁCTICA DE LA EDUCACIÓN
El aporte de Humberto Maturana al
entendimiento y la práctica de la educación
INTRODUCCIÓN
Este texto muestra nuestra reflexión personal suscitada por la resonancia que tuvo en nosotros la lectura de algunos escritos del biólogo chileno Humberto Maturana (1990, 1995, 1997, 1999 y 2001). Citar es citarse. Por lo tanto siempre hablaremos ‘desde nosotros mismos’, porque al hacerlo develamos nuestra historia personal y la emoción desde la cual conversamos. Cuando hablamos desde nosotros mismos, no decimos lo que decimos con una fundamentación ajena a la aceptación de lo que decimos. Lo decimos y somos nosotros los que nos adueñamos de eso. Hablamos desde nosotros y por lo tanto lo que decimos nos compromete y nos revela, y creemos que eso da confianza a quien nos escucha.
Nos seduce el pensamiento de Humberto Maturana en sus implicancias para la educación en general y la educación preescolar en particular. La comprensión de lo humano requiere la comprensión de la dinámica biológica que lo origina. Tenemos que entender los fundamentos biológicos del saber y el aprender para expandir nuestra comprensión de lo que ocurre en el proceso educativo y las consecuencias que tiene ese proceso para la vida humana.
EDUCACIÓN
Cuando hablamos de educación nos referimos a la transformación de nuestros niños en su convivencia con nosotros los educadores u otros adultos. Esto ocurre en un ámbito relacional que debe ser aceptado como legítimo y adecuado para que ellos surjan como adultos que llegarán, en el futuro, a repetir el mismo ciclo con sus hijos.
La educación (incluida la preescolar), es un proceso de transformación humana en la convivencia. Con esto queremos decir, que ocurre en todas las dimensiones relacionales del vivir del niño, tanto en los espacios privados de la familia o del jardín infantil, como en los espacios públicos de la calle y el barrio.
La educación es un proceso en el que tanto los niños como los educadores cambian juntos en forma congruente, en tanto permanecen en interacciones recurrentes. De modo que los niños aprenden a vivir en cualquier dominio de vida donde sus maestros los encaminen.
La educación es un proceso de transformación de vida que sigue un curso definido por la manera de vivir de los padres y educadores. En este proceso, el niño se transforma en un tipo de ser humano u otro según el tipo de experiencias vividas recurrentemente con sus padres y educadores.
En nuestra opinión, la tarea central de la educación es prestar atención, fomentar y guiar a los niños en su crecimiento como seres humanos responsables social y ecológicamente, conscientes de que se respetan a sí mismos y a los demás.
Los valores deben ser vividos en todo instante en el proceso educativo, y no ser enseñados como nociones abstractas o acciones independientes. Los valores tienen que ver con el dominio de las emociones, no de la razón, y en particular con el dominio del amor, que es la emoción que hace posible la convivencia social.
COMUNIDAD
Hablamos de comunidad, pero ¿qué es una comunidad?. Podemos mirar una comunidad como una red de procesos, actos, encuentros, conductas, emociones, técnicas,... que configuran un sistema de relaciones, un modo de convivir que penetra todos los aspectos del vivir de los niños.
Maturana señala que en el origen de la humanidad, y en las tempranas culturas, no había educación como una actividad especial en la vida de los niños que crecían dentro de la comunidad. Los niños aprendían todas las prácticas y dimensiones relacionales de su vida como miembros de la comunidad humana a la cual pertenecían, viviendo todas sus dimensiones en su vida diaria.
En nuestra cultura los niños viven separados de la comunidad a la cual se supone pertenecen, pasando la mayor parte de su tiempo en el jardín infantil o en un lugar especial para niños pequeños. Esto ocurre precisamente en el periodo de sus vidas en que debieran estar creciendo como seres humanos bien integrados, socialmente conscientes y ecológicamente alertas al participar en la vida de su comunidad. Es por ello queen nuestra planificación diaria consideramos la participación de los niños en actividades que los hagan sentir parte de su comunidad, que la conozcan y la valoren.
La comunidad, con sus canchas, plazoletas, iglesias y consultorios, la televisión, la radio, configuran en su conjunto una red de conversaciones que define cotidianamente lo deseable y lo indeseable, lo hermoso y lo feo, lo aceptable y lo inaceptable, en el convivir de la comunidad a la que los niños pertenecen. De manera que los niños aprenden la trama emocional que se vive en la comunidad humana que les toca vivir simplemente al vivirla, cualquiera que ésta sea.
En nuestros contextos de trabajo observamos que muchas veces las propias familias no se sienten formando parte plenamente de una comunidad y tienen juicios de valor negativos respecto a ella, debido a los quiebres sociales que viven, como las drogas, delincuencia, riñas y violencia, etc.
En nuestro caso por ejemplo, las familias poblaron el barrio como parte de erradicaciones ocurridas en estos últimos años. Separados de sus familias de origen y de las redes de apoyo a ellas asociadas. Por lo tanto, son asentamientos humanos formados por grupos de diversas procedencias, con débiles lazos de cooperación y reciprocidad entre ellos, y por lo tanto, son escasas las experiencias organizativas y asociativas para enfrentar problemas comunes.
La convivencia a que damos origen niños, padres y educadores en el espacio educacional de nuestra cultura y comunidad, depende del punto de vista que tengamos de lo que es o debiera ser la educación. Pero construimos nuestros puntos de vista influidos a su vez por la perspectiva que nuestra cultura tiene acerca del conocimiento, la vida, la existencia,...
Decimos que la educación tiene que ver con el alma, la mente, el espíritu, es decir, con el espacio relacional o psíquico que vivimos y que deseamos que vivan nuestros niños. Las cosas particulares que nuestros niños puedan hacer en la vía de su realización es asunto de conocimiento, aprendizaje y enseñanza. La educación tiene que ver con llegar a ser seres humanos.
Es tarea nuestra hacer uso de la enseñanza como un medio para educar al niño en la creación de los espacios de vida que lo llevarán a ser un ser humano responsable, socialmente consciente, que se respeta a sí mismo y a los demás.
LENGUAJE Y EMOCIONES: CONVERSACIONES
El lenguaje es un modo de vivir juntos en el flujo de las coordinaciones recurrentes de nuestras acciones.
Es nuestra vida en el lenguaje lo que nos hace humanos. Dado el tipo particular de primates bípedos que somos, el lenguaje nos hace humanos.
Hacemos cosas con nuestros cuerpos (incluyendo el sistema nervioso), y fluimos en el lenguaje en nuestras interacciones diarias. La estructura de nuestros cuerpos cambian según nuestro modo de fluir en el lenguaje (basta mirar la ampliación en el tamaño del cerebro que significó el uso del lenguaje en nuestros primeros antepasados). Nada de lo que hacemos en el lenguaje es irrelevante, porque nos transformamos en nuestros cuerpos según lo que hacemos en el lenguaje, y hacemos en nuestro lenguaje según lo que se transforma en nuestros cuerpos.
A medida que el niño aprende a usar el lenguaje, crea con otros diferentes modos de vida, dado los diferentes hechos en los que participa; y llega a ser en su cuerpo según el uso del lenguaje en el cual crece. Como resultado, cuando adulto, crea el mundo que vive como una expansión del mundo que creó cuando niño.
Los seres humanos existimos también en el flujo de nuestras emociones. Cuando distinguimos emociones en la vida diaria, distinguimos diferentes tipos de conductas relacionales, y al fluir de una emoción a otra, cambiamos de ciertas conductas a otras.
Cuando se distingue una emoción en un niño, vemos en ella una dinámica corporal (sistema nervioso incluido) que especifica lo que el niño puede o no puede hacer en cualquier momento.
Por ejemplo:
Amor: El amor es la emoción a través de la cual el otro aparece como un otro legítimo en coexistencia con uno.
Agresión: La agresión es la emoción a través de la cual el otro es negado directa o indirectamente como un legítimo otro en coexistencia con uno.
Indiferencia: La indiferencia es la emoción a través de la cual el otro no es visto como otro. En la indiferencia, el otro no tiene presencia, y lo que le sucede a él o ella está fuera del dominio de nuestras preocupaciones.
Los niños crecen como seres humanos entrelazando lenguaje y emociones en su vida cotidiana. Entendemos por conversaciones al entrelazamiento continuo entre emociones (dominios relacionales) y lenguaje (coordinaciones de conducta). Todo lo que los seres humanos hacemos como tales, lo hacemos en conversaciones.
En la conversación con el niño, el niño se revela en todas sus dimensiones, transparenta su mundo de intereses, sentimientos, necesidades, gustos, experiencias, y es a partir de estas conversaciones desde donde empezamos a construir un espacio de aprendizaje mutuo.
La emoción cambia el lenguaje, pero a medida que fluye el lenguaje, el lenguaje también puede cambiar la emoción.
Cómo vivimos o qué modo de vida realizamos, depende de nuestra emocionalidad, no de nuestra razón. La educación, en la medida que tiene que ver con la configuración del modo de vida del niño que crece, es una tarea que tiene que ver con el espacio psíquico emocional que el niño aprende a vivir en la casa, en el jardín infantil y en la escuela.
El modo de vivir que ahora vivimos está determinado por la emocionalidad, por el espacio psíquico emocional que aprendimos a vivir desde niños, no por el conocimiento, o los tipos de argumentos racionales que podamos haber acumulado a lo largo de nuestra vida. Ver esto es crucial, lo central de la educación es la dinámica de llegar a ser humano, como personas responsables, socialmente conscientes y que se respetan a sí mismas.
Los niños llegan a ser según sean las conversaciones en las cuales participan. En el fluir de sus vidas no hay conversaciones triviales. En la medida en que los adultos entendamos esto podremos dar paso a interacciones basadas en el respeto y la colaboración. Cualquier niño que se sienta escuchado se dispone a la creatividad, aprende a escuchar, vive su seguridad consciente de sus límites y fortalezas.
Decimos que las culturas son redes de conversaciones, con esto queremos decir, redes de coordinaciones de haceres y emociones. Es la emocionalidad que se realiza en la red la que configura su carácter, no las conductas particulares realizadas por sus miembros.
Siempre vivimos en una cultura, somos miembros partícipes de una cultura. Conservamos nuestra cultura al hacer lo que hacemos a través de nuestra participación en la red de conversaciones que la constituye.
BIOLOGÍA DEL AMOR
En la interpretación de Maturana, los seres humanos somos seres biológicamente amorosos como un rasgo de nuestra historia evolutiva. El amor ha sido la emoción central conservada en la historia evolutiva que nos dio origen desde hace unos cinco a seis millones de años atrás.
Los niños –también los adultos- se enferman cuando se les priva del amor como la emoción fundamental en la cual transcurre su existencia relacional con otros y con ellos mismos. La carencia afectiva produce niños con trastornos conductuales (ansiedad, agresividad, falta de interés, desmotivación, inseguridad, tristeza, etc.).
El lenguaje, como rasgo cultural, junto con la amorosidad, como rasgo biológico, constituyen el núcleo del modo de vida conservado generación tras generación, que nos definió como seres humanos en nuestra historia evolutiva hace tres o más millones de años.
La biología del amor es la dinámica relacional que origina la calidad de lo humano en la historia de nuestro linaje.
Cuando hablamos implicamos, evocamos o connotamos la biología del amor.
El amor es una emoción, es un modo de vivir juntos, un tipo de conductas relacionales en los sistemas humanos. El amor se produce cuando en nuestra vida e interacción con otros, el otro, no importa quién o qué sea, surge como otro legítimo en coexistencia con nosotros. El amor (el amar) es la emoción que constituye y conserva la vida social.
El amor es el fundamento que torna posible lo que deseamos hacer.
INTELIGENCIA
Mientras mayor sea la plasticidad estructural de un organismo, mayor es su capacidad de conducta inteligente en la interacción con otros, generando nuevos ámbitos de acción o expandiendo aquellos que ya existen.
La plasticidad estructural requerida para vivir en el lenguaje es tan enorme que todos los niños, todos los seres humanos, somos igualmente inteligentes o capaces de conducta inteligente. Es la enseñanza la que debe sintonizarse a las distintas maneras en que los niños viven su plasticidad estructural para aprender, conocer, expresar, convivir, etc. Esto significa respetar los ritmos y dinámicas en los que sucede el aprender en los niños, escuchando sus fortalezas, limitantes y potencialidades en cada caso.
Con todo, la conducta inteligente del niño puede tornarse restringida o expandida según el flujo emocional que emerge en su convivencia con sus educadores y sus padres. Así, el temor, la envidia, la rivalidad, restringen su conducta inteligente, porque estrechan el espacio de relaciones en el que el niño se mueve. Sólo el amor expande la inteligencia, al ensanchar el espacio de relaciones en el cual opera el niño, ampliando su ámbito de lo posible.
Los niños son seres que aprenden. Son seres que aprenden tanto en los dominios emocional como racional. Sin embargo, aprenden y aprenderán a vivir cualquier tipo de vida que les toque vivir. La emocionalidad que los niños viven en su niñez es conservada por ellos como fundamento del espacio psíquico que generarán como adultos. Su niñez es tanto su tesoro como su azote.
No estamos genéticamente predeterminados para ser un tipo u otro de ser humano. Nosotros, los seres humanos, somos seres que aprenden. El tipo de ser humano que llega a ser el niño al crecer, surge como una identidad conservada en los ámbitos humanos en los que vive y convive, sea esto en la casa, el jardín infantil, la escuela, la iglesia, la calle o el gran hogar del mundo en general.
LA TAREA DE EDUCAR
Heredamos de nuestra formación académica teorías de la cognición que asocian el conocimiento con la transmisión de información y que ven la tarea de la educación como un mero almacenamiento de conocimientos. Esto es así por la sobrevaloración que lo racional ha tenido en la configuración de lo humano en nuestra cultura, que determina que la educación sea vista como una cuestión centrada en la adquisición de conocimientos.
El factor más importante en la educación somos los educadores y los sostenes y colaboradores principales son nuestros niños. Para que educadores y niños colaboremos entre sí, los educadores tenemos que operar en relación con nuestros niños con autorrespeto y autoamor. No se puede dar de lo que no se tiene. El niño aprende más de lo que vive que de lo que se le dice.
El propósito de la educación es guiar a nuestros niños en el camino de llegar a ser seres humanos que se respetan a sí mismos y a otros mediante la generación continua de espacios de convivencia que originen colaboración, alegría y libertad responsable.
Si nuestro modo actual de vida nos preocupa porque lo encontramos insatisfactorio, la educación está en crisis porque refleja ese modo de vida.
Si el modo de vida que ahora vivimos ha brotado de nuestro actual modo de sentir, desear, actuar y argumentar, ¿queremos ese futuro al cual nos lleva esa manera de sentir, desear y razonar?
La educación, entendida como el proceso de llegar a ser un tipo particular de ser humano, tiene que ver con el crecimiento del niño como una persona capaz de ser un co-creador junto a otros de un espacio social deseable de convivencia humana.
Desde esta mirada, la tarea de la educación consiste en la creación, con los niños, de los espacios relacionales:
a) Que les guíen y presten apoyo en su crecimiento como seres capaces de vivir respetándose a sí mismos y a los otros.
b) Que les guíen en su crecimiento como seres humanos que pueden decir ‘sí’ y ‘no’ basándose en la autonomía e integridad de su respeto por sí mismos.
c) Que les guíen en su crecimiento como seres humanos cuya individualidad se fundamenta en su respeto y aceptación de sí, y no en su oposición respecto a otros y que, por lo tanto, pueden cooperar porque no temen desaparecer en su relación con otros.
El aspecto de la educación que se refiere al aprendizaje de las habilidades operacionales propias del momento histórico en que viven los niños tiene que ver con la adquisición de estas habilidades operacionales como una serie de recursos o instrumentos que los niños tendrán a su disposición para llevar a cabo lo que requieran en el transcurso de su vivir.
Desde esta mirada la enseñanza consiste en:
a) Construir un espacio relacional en el cual las habilidades y capacidades que se desea que los niños aprendan, puedan ser realizadas como un espacio de convivencia con sus educadores.
b) Construir tal espacio permitiendo la apertura a la expansión de sus capacidades para actuar y la reflexionar sobre lo que se hace, desde la vida que los niños viven y desean vivir en ese momento.
La tarea central de la educación es la creación del espacio relacional en el que los niños pasan a ser seres humanos responsables, socialmente conscientes, que se respetan a sí mismos.
La enseñanza de habilidades operacionales es un instrumento para llevar a cabo la tarea central de la educación: guiar a los niños en su crecimiento como seres humanos.
Para que los niños sean adecuadamente acogidos y guiados es fundamental que los educadores recuperemos nuestra dignidad, recuperando el respeto por nosotros mismos y por nuestra profesión. Amarnos a sí mismos como seres autónomos y responsables a través de entender mejor nuestra condición humana.
Al cambiar los educadores su relación consigo mismos, cambia su relación con los niños y sus colegas, y los niños pasan a ser los mejores colaboradores en la tarea educativa.
Insistimos, los niños se transforman en la convivencia según el convivir que ellos viven con nosotros los adultos.
Los niños aprenden el vivir que conviven con su maestro, aprenden el pensar, el reaccionar, el mirar, que viven con él.
Los niños aprenden el espacio psíquico de sus educadores. Los temas y contenidos son sólo modos particulares de vivir en esa convivencia. Instrumentos a través de los cuales el niño se va a transformar en adulto socialmente integrado, con confianza en sí mismo, con capacidad de colaborar y con capacidad de aprender cualquier cosa, sin perder su conciencia ética.
CONCLUSIONES
¿Por qué lo más importante es la educación?
Educar es especificar el tipo de seres humanos que los niños llegarán a ser.
El jardín infantil, junto a la escuela, la familia, la iglesia y el barrio, son verdaderos ‘cultivos’ de seres humanos. No nacemos humanos, nos hacemos humanos en la interacción con otros seres humanos. La educación es una transformación en la convivencia, en la que uno no aprende una temática sino que aprende un vivir y un convivir. Aprende una forma de ser humano. Se es humano, no desde la genética sino desde la convivencia.
La educación tiene que ver con la formación de niños co-constructores de una convivencia basada en la colaboración y el respeto mutuo, participando de proyectos comunes que tienen que ver con el bienestar de la comunidad a la cual pertenecen.
Se puede crecer de una manera o de otra según el espacio de convivencia en que se viva. Esto es visible en la tremenda diversidad de formas humanas que se pueden adoptar.
Por esto la educación es el aspecto más fundamental de la convivencia humana.
De cómo convivan los niños dependerá la clase de adulto que llegarán a ser.
Los niños no son el futuro. Los adultos somos el futuro de nuestros niños. El futuro está en el presente.
Lo medular en la preparación del niño pequeño es el desarrollo de la aceptación de sí mismo, que es el mejor predictor del buen vivir y del buen convivir de los seres humanos. Sólo desde el estar centrado en la aceptación de sí mismo es posible lograr la autonomía y la capacidad de innovar que los nuevos tiempos requieren.
La autonomía no implica la negación del otro. En la convivencia no se es independiente, se es autónomo. En el respeto por sí mismo puedes opinar y discrepar, sin que la discrepancia sea una ofensa, sino más bien una oportunidad reflexiva.
martes, 22 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
Por la senda del pensar ontologico
Muchas de nuestras experiencias pasadas fueron vividas desde la inocencia. Solo después de haberlas iniciado o incluso mucho después de haberlas vivido, nos enfrentamos al efecto que ellas terminaron por producir en nosotros. En la medida que en el presente que las recordamos ya estamos “afectados”, transferimos la vivencia posterior de las consecuencias de tales acontecimientos, a los acontecimientos en el momento que ellos se producían. De ello suele resultar sufrimiento ( un sufrimiento, por lo demás, altamente arbitrario) y una culpa muchas veces desproporcionada. A veces a aquellos a quienes culpamos por nuestros sufrimientos, atribuyéndoles motivaciones deleznables, no eran sino seres incompetentes, torpes, ciegos o inseguros. No podemos confundir el daño con la maldad. Nuestra versión de los hechos, en este caso, en vez de idealizar, lo que hace es diabolizar lo que muchas veces fue bastante mas banal.
Por la senda del pensar ontologico
No sabemos cómo las cosas son. Solo sabemos cómo las observamos o como las interpretamos. Vivimos en mundos interpretativos.
Este principio lo llamamos el principio del observador. El nos advierte que debemos siempre separar nuestras interpretaciones de una supuesta realidad objetiva. Esa es simplemente una ilusión. Una ilusión que por lo demás puede hacernos mucho daño, pues la vida se encargara de proporcionarnos múltiples experiencias en las que nos confrontaremos con la inmensa brecha que existía entre nuestras interpretaciones y aquello que termina sucediendo.
Saber distinguir nuestras interpretaciones de la realidad implica aprender a vivir de una manera diferente. Implica en no confiarse en que somos portadores de la verdad. El suponer que accedemos a la verdad nos ciega, nos expone, nos hace caminar por la vida falsamente confiados. Nos expone a decepciones y sufrimientos que quizás podríamos haber evitado. Lo que pensamos, lo que creemos saber, solo podemos tratarlo como conjeturas, como posibilidades, y debemos estar siempre abiertos a modificar, a corregir, a mejorar nuestras interpretaciones. Ello implica fundar nuestra existencia en la humildad frente a lo que creemos saber y en la apertura al asombro que en todo momento puede depararnos la vida.
Este principio lo llamamos el principio del observador. El nos advierte que debemos siempre separar nuestras interpretaciones de una supuesta realidad objetiva. Esa es simplemente una ilusión. Una ilusión que por lo demás puede hacernos mucho daño, pues la vida se encargara de proporcionarnos múltiples experiencias en las que nos confrontaremos con la inmensa brecha que existía entre nuestras interpretaciones y aquello que termina sucediendo.
Saber distinguir nuestras interpretaciones de la realidad implica aprender a vivir de una manera diferente. Implica en no confiarse en que somos portadores de la verdad. El suponer que accedemos a la verdad nos ciega, nos expone, nos hace caminar por la vida falsamente confiados. Nos expone a decepciones y sufrimientos que quizás podríamos haber evitado. Lo que pensamos, lo que creemos saber, solo podemos tratarlo como conjeturas, como posibilidades, y debemos estar siempre abiertos a modificar, a corregir, a mejorar nuestras interpretaciones. Ello implica fundar nuestra existencia en la humildad frente a lo que creemos saber y en la apertura al asombro que en todo momento puede depararnos la vida.
sábado, 12 de marzo de 2011
viernes, 11 de marzo de 2011
lunes, 28 de febrero de 2011
viernes, 25 de febrero de 2011
Ruben Dario - Los motivos del Lobo
El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.
Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: ?¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: ?¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! ?exclamó el santo?. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: ?¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: ?En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
?Está bien, hermano Francisco de Asís.
?Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.
Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: ?He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. ?¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.
*
Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.
Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.
Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
?En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote ?dijo?, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
?Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.
El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.
Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: ?¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: ?¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! ?exclamó el santo?. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: ?¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: ?En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
?Está bien, hermano Francisco de Asís.
?Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.
Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: ?He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. ?¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.
*
Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.
Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.
Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
?En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote ?dijo?, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
?Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.
El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...
jueves, 24 de febrero de 2011
Cuando el conocimiento
Supera las palabras
No me queda mas remedio
Que crear un desapego al diccionario
Para crear nuevas sinfonías
Que surgen de mi pecho
Porque no es fácil
Decir lo que siento
Si las alas te elevan
Deberás superar el vértigo
El amor es como el viento
Que te mantiene en vuelo
Es imprescindible enfrentar el miedo
Y apostar a dejar huella
En el sendero que tienes frente
Puedes usar mi abrazo
Como guía, almohada o paracaídas
Puedes usar mi cuerpo
Para descargar la ira
Mis besos te sanaran
Hoy Estoy parado frente a ti
Con mis ojos abiertos
No me hace falta robar palabras
Para decirte que te quiero
Aunque estoy casi seguro
Que no entenderías
La dimensión ni la profundidad
De lo que llevo dentro
Desde la transparencia de mis errores
Te digo que todo lo negro que tuve que vivir
Hace que pueda valorar todo lo blanco del porvenir
Y que no concibo un camino
Que no sea a tu lado
Porque tu amor me hace grande
Y tu presencia me da fuerzas
Para seguir.
Supera las palabras
No me queda mas remedio
Que crear un desapego al diccionario
Para crear nuevas sinfonías
Que surgen de mi pecho
Porque no es fácil
Decir lo que siento
Si las alas te elevan
Deberás superar el vértigo
El amor es como el viento
Que te mantiene en vuelo
Es imprescindible enfrentar el miedo
Y apostar a dejar huella
En el sendero que tienes frente
Puedes usar mi abrazo
Como guía, almohada o paracaídas
Puedes usar mi cuerpo
Para descargar la ira
Mis besos te sanaran
Hoy Estoy parado frente a ti
Con mis ojos abiertos
No me hace falta robar palabras
Para decirte que te quiero
Aunque estoy casi seguro
Que no entenderías
La dimensión ni la profundidad
De lo que llevo dentro
Desde la transparencia de mis errores
Te digo que todo lo negro que tuve que vivir
Hace que pueda valorar todo lo blanco del porvenir
Y que no concibo un camino
Que no sea a tu lado
Porque tu amor me hace grande
Y tu presencia me da fuerzas
Para seguir.
5 de abril de 1965
I
Tatiana, tu me has pedido que algún dia
Vuelque entero mi corazón,
En una bella poesía
Que hable de ti, y con razón
II
Yo no se escribir de forma convincente
Y lo poco que escribo son tonterías
Por eso dejare discurrir a mi mente
A ver si consigo lo que vos querías
III
¿sabes lo que es la poesía?
No… pues escucha:
Si esto es lo que vos pedias
Mi suerte es mucha
IV
Poesia… poesía son tus ojos y tu boca,
Tu mirar, tu frente pura,
Poesia es tu risa loca
Y tu divina hermosura
V
Poesía son tus labios
Como también los es tu cuello,
Poesia son tus besos sabios
Y el calor que pones en ellos
VI
Poesia son tus caricias
Que en los momentos amargos
Se transforman en delicias
Y no me parecen tan largos
VII
Poesia es tu virginidad
La mejor virtud en ti, mujer,
Junto con tu fecundidad
(secreto de la entraña, que forma nuevo ser)
VIII
Poesía son tus pechos
Para un fin tan especial
Tan formados, tan bien hechos
Que no permiten pensar mal
IX
Poesía es tu alma pura
Tan blanca, tan perfecta,
Que te permite llevar con altura
La cabeza bien erecta
X
Poesia es el calor de tus brazos
Que me envuelven el corazón
Como si fueran bellos lazos
Que me quitan la razón
XI
Poesia es la ternura
Que cada acto tuyo infunde
Poesía es la dulzura
Que a tu paso cunde
XII
Poesia es tu capacidad de amor
Tu valor frente a la adversidad
Poesía es tu estoicismo frente al dolor
Y tu defensa de la verdad
XIII
Poesía son tus palabras
Que me hacen vislumbrar la verdad (claridad)
Como si fuera un abracadabra
Para hallar la realidad
XIV
Poesía es tu coquetería
Fina y suave como la seda
Poesía es tu belleza, como la luz del dia
Que grabada en mi mente queda
XV
Poesia son tus manos
Que me recuerdan con sus mimos
Los momentos mas sanos
Que siempre tuvimos
XVI
Poesía, en fin, es todo tu ser
Sin ninguna excepción
Poesía es tu nombre: Mujer
Digno de toda admiración.
Santiago 5-IV-65
Tatiana, tu me has pedido que algún dia
Vuelque entero mi corazón,
En una bella poesía
Que hable de ti, y con razón
II
Yo no se escribir de forma convincente
Y lo poco que escribo son tonterías
Por eso dejare discurrir a mi mente
A ver si consigo lo que vos querías
III
¿sabes lo que es la poesía?
No… pues escucha:
Si esto es lo que vos pedias
Mi suerte es mucha
IV
Poesia… poesía son tus ojos y tu boca,
Tu mirar, tu frente pura,
Poesia es tu risa loca
Y tu divina hermosura
V
Poesía son tus labios
Como también los es tu cuello,
Poesia son tus besos sabios
Y el calor que pones en ellos
VI
Poesia son tus caricias
Que en los momentos amargos
Se transforman en delicias
Y no me parecen tan largos
VII
Poesia es tu virginidad
La mejor virtud en ti, mujer,
Junto con tu fecundidad
(secreto de la entraña, que forma nuevo ser)
VIII
Poesía son tus pechos
Para un fin tan especial
Tan formados, tan bien hechos
Que no permiten pensar mal
IX
Poesía es tu alma pura
Tan blanca, tan perfecta,
Que te permite llevar con altura
La cabeza bien erecta
X
Poesia es el calor de tus brazos
Que me envuelven el corazón
Como si fueran bellos lazos
Que me quitan la razón
XI
Poesia es la ternura
Que cada acto tuyo infunde
Poesía es la dulzura
Que a tu paso cunde
XII
Poesia es tu capacidad de amor
Tu valor frente a la adversidad
Poesía es tu estoicismo frente al dolor
Y tu defensa de la verdad
XIII
Poesía son tus palabras
Que me hacen vislumbrar la verdad (claridad)
Como si fuera un abracadabra
Para hallar la realidad
XIV
Poesía es tu coquetería
Fina y suave como la seda
Poesía es tu belleza, como la luz del dia
Que grabada en mi mente queda
XV
Poesia son tus manos
Que me recuerdan con sus mimos
Los momentos mas sanos
Que siempre tuvimos
XVI
Poesía, en fin, es todo tu ser
Sin ninguna excepción
Poesía es tu nombre: Mujer
Digno de toda admiración.
Santiago 5-IV-65
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