El día que te encuentres, cuando crezcas por dentro, cuando el aire se haga hielo y yo ya no pueda verte, te sorprenderás llena de heridas sangrantes. Te inundará la alegría de recibir de golpe, como una caída al vacío todos los pensamientos de todos los que te vieron y les diste la felicidad que en pequeñas dosis ibas despegando de ti misma.