Hay veces en que me olvido de mí... Momentos en que me dejo abandonado y, cuando me doy cuenta, tengo que volver corriendo a buscarme. Todos saben de lo despistado que suelo ser.
Un día me retrasé y, al llegar, estabas tú esperando a mi lado. Te di las gracias por cuidarme. Por siempre estar ahí para mi. Mientras te marchabas, de nuevo agarré tu mano y te pedí que te quedases. Vi tu sonrisa al alejarte, y pese a eso, supe que nunca más volvería a perderme.