jueves, 19 de agosto de 2010

Aferro las palabras


Porque son espadas

Que asesinan mis miradas.

Ellas son las lágrimas

Que nunca liberé.



Aferro aun más las miradas

Que destruyen las fachadas

Y dejan al descubierto

Un sin fin de realidades

Que no siempre deseo ver.



Libero aire, de a poco

Para seguir caminando.

Respiro despacio

Para no despertarlas.



Las miradas y palabras

Son las balas que te apuntan

Y mis manos…

Si, mis manos son las armas.